Carta de agradecimiento a expositores y asistentes a la CUPRE II 2014

By | noviembre 26, 2014

Estimadas / os

Expositores y asistentes a la CUPRE II 2014

De mi consideración:

Quienes nos dimos cita en la Segunda Cumbre para un Periodismo Responsable en los Nuevos Tiempos –CUPRE II 2014, que se realizó los días 17 y 18 de noviembre, en el Centro de Convenciones Simón Bolívar, en la ciudad de Guayaquil, vivimos dos intensas, pero muy productivas jornadas académicas con expositores del más alto nivel, donde se pudieron expresar inquietudes, descubrir desafíos y entender cómo la comunicación influye en nuestra vida cotidiana. El encuentro nos permitió afianzar nuestro compromiso con la sociedad en pro del desarrollo de un periodismo responsable, tan necesario en este tiempo.

Los aportes generados por las conferencias, talleres y diálogos impartidos nos dejan una amplia gama de reflexiones, perspectivas y puntos de referencia vitales para los nuevos retos que afronta la comunicación social contemporánea.

Hemos visto con mucha emotividad el reconocimiento y la acogida al esfuerzo de concretar, por segundo año consecutivo, un evento de esta magnitud, que en esta ocasión acogió a más de 3.500 personas de todos los rincones del Ecuador para escuchar, nutrirse, analizar y extraer sus propias conclusiones de la importancia y la necesidad de buenas prácticas informativas.

Esto nos lleva a sentir un inmenso orgullo porque, sin duda, la CUPRE también es parte del interés internacional por la experiencia que vive el Ecuador en materia de comunicación de masas. Y ustedes, los asistentes, en su mayoría, jóvenes estudiantes -futuros comunicadores- fueron la pieza fundamental de esta cumbre, con su presencia y participación.

Por este motivo, observamos con enorme optimismo que la voluntad en la academia y en la sociedad es inquebrantable, y ambas tienen como objetivo común vencer los obstáculos que impiden la práctica de la verdadera libertad de expresión. A propósito, consideramos transcendental extender estos espacios de debate y reflexión hacia toda la región latinoamericana.

En este sentido, concuerdo plenamente con el colega argentino Martín Becerra, quien en su conferencia planteó la importancia de los medios de comunicación como vínculo social, pues más que simples transmisores de información, enlazan individuos, comunidades y configuran preocupaciones comunes, construyendo una dimensión cultural, intelectual y moral, que va más allá del capítulo informativo.

Nuestro respeto y admiración a Francisco Sierra, quien actualmente tiene el difícil reto de hacer que CIESPAL se consolide institucionalmente. Francisco nos motivó a ver que solo se construye ciudadanía mediática desde lo local, desde los actores sociales. Sin lugar a dudas, sobre este tema, debemos continuar discutiendo, pues la comunicación en confluencia con el Estado, el mercado y la sociedad civil, construyen Patria.

Un agradecimiento a Mauricio Jaramillo, quien fue muy preciso al hablar de la comunicación digital y de la sociedad. No se puede negar que la tecnología ha dinamizado la interconexión y el acceso a la información, no obstante, los medios digitales cometen los mismos errores informativos que los medios de comunicación tradicionales. Su obsesión por ganar rating, lectores y audiencias, les lleva a difundir información sin investigación suficiente ni la debida contrastación de fuentes.

Un reconocimiento también a Mikel Ayestarán, quien enriqueció nuestro talante, al compartirnos sus experiencias como periodista en zonas de conflicto, demostrando que, a pesar de todas las dificultades, que incluso ponen en riesgo la vida del reportero, se puede hacer un periodismo responsable, cuya fuente directa de información sea el testimonio de los ciudadanos desde su dura realidad.

Celebro las reflexiones del argentino Guillermo Mastrini sobre cómo la digitalización (la transformación de toda la producción simbólica a un código binario), afecta a los procesos productivos culturales. Guillermo nos dejó la difícil -pero grata- tarea de pensar o repensar el uso de los servicios digitales de alcance mundial y los métodos de intermediación entre el proceso de producción y el consumo cultural.

También agradezco la presencia del semiólogo venezolano José Enrique Finol, cuya conferencia, nos permitió reflexionar sobre el tratamiento de la violencia en los medios de comunicación y la gravedad que representa el que difundan una oprobiosa forma de relación social, donde el cuerpo y ser humano pierden toda dignidad.

Finalmente, expresamos nuestro saludo fraterno y agradecimiento a Álvaro García Linera, Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, por haber aceptado la invitación de participar en esta importante cumbre e iluminar a la región con su pensamiento, en el diario caminar hacia un sólido y verdadero desarrollo político, económico, social, justo y democrático.

Desde la Secretaría Nacional de Comunicación reafirmamos nuestro compromiso de continuar generando espacios académicos del más alto nivel, para fomentar el desarrollo periodístico de América Latina. Como expresé en mi discurso inaugural, estamos construyendo el camino para entender que la libertad de unos cuantos, termina donde empieza la de otros, la de la mayoría.

Ahora, es momento de lo más importante. El reto depende de ustedes. Todo lo dicho y construido durante la CUPRE II 2014 no debe quedar en simples palabras. Las reflexiones generadas deben permitirnos construir y exigir un periodismo responsable. De esta forma y con toda la certeza, los trabajos que se postularán para el Premio Luciano Coral Morillo 2015, representarán un arduo trabajo al jurado calificador del próximo año.

Reitero nuevamente el más profundo agradecimiento, a los expositores, moderadores, asistentes y a todos quienes hicieron posible la realización de la CUPRE II 204. Recordando las palabras de nuestro Presidente Rafael Correa: “Estoy persuadido de que una prensa libre es vital para la democracia, pero estoy igualmente convencido que una mala prensa es mortal para esa misma democracia”.

 

FERNANDO ALVARADO ESPINEL

SECRETARIO NACIONAL DE COMUNICACIÓN

@FAlvaradoE
www.fernandoalvaradoespinel.com

¿Cómo se puede responder a un interrogatorio capcioso? (Carta a Matthew Carpenter-Arévalo)

By | octubre 22, 2014

En respuesta a la carta que me dirigió el señor Matthew Carpenter-Arévalo, publicado en el portal Gkillcity.com, el pasado 15 de septiembre del año en curso, titulado “¿Cómo se puede mejorar el clima mediático en Ecuador?”, me permito dirigirle la presente respuesta, con varias aclaraciones sobre el tema propuesto.

En primer lugar, reconozco su interés por contribuir al debate de la comunicación en el Ecuador. Mis labores diarias no me han permitido responderle con mayor prontitud, sin embargo, también debo admitir que algunas de las interrogantes que me formula en su artículo, lamentablemente, no tienen ni pies ni cabeza y mi ‘limitada inteligencia’ no me ha permitido responderlas. Ante este cuestionario capcioso, espero que alguien cuente con la sabiduría suficiente para darle la contestación adecuada

Para iniciar, es pertinente desmentir las falsedades que se mencionan en su artículo. El hecho de que usted parta de premisas infantiles que, además, distan de la verdad, afecta su perspectiva sobre la verdadera situación de la libertad de expresión en el país, garantizada en la Constitución y otras normativas vigentes y cuyo cumplimiento es promovido por el Gobierno Nacional. Además, dichos antecedentes no tienen nada que ver con su interrogante sobre el clima mediático en el Ecuador. Le ruego informarse mejor antes de referirse sobre este y otros temas.

Usted hace referencia, por ejemplo, a la “controversia” sobre la cadena La ciudadanía le habla a los medios. Al respecto, cabe aclarar que la polémica generada responde a que los medios de comunicación nunca consultan a la ciudadanía sobre qué opinan del trabajo que estos desempeñan. Este es un elemento censurado a priori por la prensa mercantilista. Esta constantemente inquiere a la audiencia, su opinión sobre el Presidente de la República, las leyes aprobadas y otros temas coyunturales. Sin embargo, la labor de los medios, su credibilidad y otros aspectos que los atañen nunca son puestos a consideración de los ciudadanos.

La inédita campaña mencionada ha permitido a los ecuatorianos expresar su sentir al respecto y su inconformidad cuando se han visto aludidos negativamente por la prensa. Nunca hubo intención de hacer daño a nadie. No obstante, expresé mis disculpas al periodista Alfonso Espinosa de los Monteros, ya que dijo haberse sentido afectado por uno de los comentarios expresados por un ciudadano en esta campaña. Pero, ¿Ecuavisa le pidió disculpas al ciudadano David Salas, por haberle negado su derecho a la libertad de expresión y haberlo estigmatizado por su comentario?

Por otro lado, usted resalta el debate que provocó mi entrevista con CNN, sin embargo, no comprendo la relación entre esto y el clima mediático en nuestra nación. Ni tampoco comprendo la relación entre este tema y el que una persona que trabaja en cualquier empresa, como Ximah Digital, a la que usted alude, maneje independientemente una cuenta, en una red social, que critique a políticos opositores, al igual que lo hacen cientos de personas, que manejan cuentas que atacan al Gobierno Nacional. Esto sucede en la mayoría de países del mundo. Le pregunto, entonces, ¿esto qué tiene nada que ver con el clima mediático en el Ecuador?

Pese a que los acontecimientos señalados no tienen nada que ver con su interrogante, aclaro que el Gobierno Nacional ha impulsado políticas y normativas que garantizan una verdadera libertad de expresión a estas y a las futuras generaciones de ecuatorianas y ecuatorianos y una real democratización de los medios de comunicación. Le recuerdo que tanto la Constitución, como la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) y otras normativas vigentes han sido propiciadas por la ciudadanía mediante consultas populares, dado que la mayoría de los ciudadanos ha considerado necesario establecer deberes y obligaciones al ejercicio periodístico, muchas veces irresponsable, que practicaban –y aún practican– ciertos medios de comunicación.

En Latinoamérica, los grupos oligárquicos, como El Comercio de Perú –al que usted hace referencia– controlan la mayor cantidad de medios de comunicación para influir en la formulación de políticas que favorezcan a sus intereses. Por consiguiente, una Ley de Comunicación o cualquier legislación en este sentido, son y serán vistas como una clara amenaza a estas prácticas, por lo cual estos grupos refutarán cualquier intento que busque evitar que manipulen la opinión pública para favorecer sus agendas políticas en nombre de la libertad de expresión, una noción que han envilecido para su único beneficio.

A pesar de estos reclamos interesados y poco objetivos, la libertad de expresión está garantizada en el Ecuador. Los medios grandes, medianos y pequeños tienen una importante participación en la opinión pública y su derecho a informar como negocio no se ha visto limitado. Le pregunto, ¿acaso se han dejado de vender periódicos en el país?

Además, el Gobierno de la Revolución Ciudadana es el que más ha democratizado la participación de la libertad de expresión a través de las redes sociales. De hecho, cada vez más personas pueden acceder al servicio de internet y, por ende, a información, gracias a la inversión realizada por el Gobierno en la instalación de Infocentros (hasta mayo del 2014, se han entregado aproximadamente 490 Infocentros Comunitarios con una cobertura de 78% del total de cantones rurales del país) y en haber incrementado el acceso a internet (en el 2006, el número de usuarios de Internet Banda Ancha creció de 823.483 a 4´859.996 en el 2013).

Con respecto a su interrogante sobre cómo evitar las concentraciones mediáticas de los grupos de poder, es importante recalcar que la LOC establece la distribución equitativa de las frecuencias del espectro radioeléctrico destinadas al funcionamiento de estaciones de radio y televisión de señal abierta (33% de estas frecuencias para la operación de medios públicos, el 33% para la operación de medios privados, y 34% para la operación de medios comunitarios). El Gobierno Nacional trabaja para que esta aspiración se concrete cuanto antes y así lograr el objetivo de diversificar y pluralizar las voces de la opinión pública en el Ecuador, que usted también anhela.

Con respecto a las críticas realizadas por Human Rights Watch, le recuerdo que esta organización es la fuente de múltiples medios de comunicación en el mundo que difunden sus informes -comunicados sesgados- sin contrastar fuentes, sin detenerse en el debido análisis o la necesaria reflexión para reproducir periodísticamente una información. Por tanto, la organización no es considerada un actor objetivo de la sociedad civil internacional, como usted afirma, dado que sus agendas particulares no permiten visibilizar los avances en materia de comunicación en el Ecuador, detallados anteriormente.

En cuanto a su afirmación sobre “las distintas medidas tomadas por el Gobierno hasta ahora para mejorar el clima mediático”, le manifiesto que es injustificada su preocupación por los artículos 307 y 322 del Código Orgánico Integral Penal (COIP). Cabe aclarar que el delito de pánico económico, al que usted hace mención, busca evitar que terceros resulten beneficiados del incremento de precios de bienes o servicios a raíz de la publicación de información imprecisa. El pánico financiero, así también, es un asunto serio que puede tener graves consecuencias para la economía de una nación y la vida de las personas. Incluso, puede provocar muertes (infartos, suicidios) producto de la incertidumbre y desesperación de personas que ven en riesgo a sus ahorros depositados en el sistema bancario. Eso ocurrió en Ecuador a principios de los años 90 y cobró algunas vidas.

Varios países del mundo también conocen esos efectos impensables que pueden desprenderse al emitirse opiniones o información –sin la debida verificación–, sobre temas económicos y financieros, como acostumbran ciertos medios de comunicación, que dicen practicar un periodismo serio y responsable, pero que se guían por criterios sensacionalistas y por los intereses de las grandes empresas que los dirigen. Tener libertad de expresión no significa poseer la libertad de difundir mentiras que puedan ocasionar graves consecuencias para la economía de una nación y la vida de las personas, como habría pretendido generar el artículo de Rómulo López Sabando, en nuestro país, el año 2009. Por consiguiente, el tema no puede ser tratado con la ligereza que sugiere.

Sobre el linchamiento mediático, le sugiero informarse mejor antes de emitir un criterio al respecto. Esta figura no amenaza a la libertad de prensa ni de opinión, como usted sostiene. Su función es precautelar el derecho a la dignidad de todo ciudadano e impedir abusos e intimidación por parte de los medios de comunicación. Un medio no puede servir para que intereses ilegítimos manipulen información que perjudique a terceros. A diferencia de lo que usted expone, la aplicación de este artículo no es subjetiva ni ambigua. El núcleo del linchamiento mediático es demostrar con evidencias el pacto para causar daño a través de noticias reiteradas que exponen informaciones falsas o exageradas. Cuando alguno de estos elementos falta o no puede ser comprobado, no hay linchamiento mediático. Le recomiendo leer nuevamente los artículo 10 y 26 de la LOC para comprender mejor el sentido de esta figura legal.

Con respecto a los “castigos”, que usted menciona, con el fin de demandar un ejercicio de mayor calidad de parte de los medios de comunicación, le pregunto, ¿acaso es una sanción instar a la profesionalización de las personas que se dedican a la comunicación y además dotarles todas las herramientas para lograr este objetivo? Según datos del Consejo de Regulación y Desarrollo de la Información y Comunicación (Cordicom), hasta el 8 de marzo, 1.149 medios de comunicación se inscribieron en el Sistema de Registro Único de Medios. Los primeros datos del censo indicaron que en el país existiría un aproximado de 17 mil trabajadores vinculados a la comunicación, de los cuales cerca del 50% no tiene título profesional. Considerando esta realidad, se establecieron los mecanismos que permitan que estas personas se profesionalicen. Desde la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) con la titulación de periodistas y comunicadores, y desde el Servicio Ecuatoriano de Capacitación Profesional (SECAP) con la certificación de competencia a través de las carreras técnicas y tecnológicas.

Motivar a la profesionalización de los comunicadores del país no solo permitirá mejorar la calidad de los contenidos, sino también sus condiciones laborales y profesionales. En este sentido, la LOC apuntala y resguarda los derechos de los trabajadores de la comunicación a fin de que no vuelvan a darse casos de precarización laboral. Gracias a esta normativa, los empresarios de la comunicación tienen que pagar a sus trabajadores lo que dispone la tabla salarial, afiliarles a la seguridad social, reconocerles los pagos por horas extra de trabajo y vacaciones. Asimismo, deben garantizar su participación en las utilidades de la empresa y no deben exponerlos a coberturas de riesgo sin protecciones suficientes, entre otras normas. Esto era algo impensable bajo los gobiernos neoliberales.

En este punto, cabe aclarar que el Gobierno nunca ha pretendido controlar la información ni los medios de comunicación. Ni lo hará. como se sugiere en su artículo. Son las leyes y las instituciones creadas para este efecto las que regulan el ejercicio periodístico. La LOC, en este caso, ha promovido un periodismo responsable, protegiendo el ejercicio de los derechos a la comunicación, establecidos constitucionalmente. De ningún modo, ha coartado la obligación de investigar y exigir la rendición de cuentas de los gobiernos. De hecho, el Gobierno de la Revolución Ciudadana ha sido el primero en rendir cuentas a sus mandantes en territorio a través del Enlace Ciudadano, que se realiza los días sábados. Es además, el pionero en dialogar con los medios de comunicación grandes, medianos, pequeños y locales, por medio de los conversatorios con el Presidente de la República.

Por otro lado, le recuerdo que desmentir las falsedades de la prensa no es cinismo. Me ratifico que en el Ecuador, existe prensa corrupta, mercantilista y carroñera. Ciertos medios de comunicación son tan corruptos que diariamente hablan de moral y buenas costumbres, pese a que incluso, robaban el agua para sus imprentas. Puedo dar ejemplos al respecto y de cómo esta prensa se ha aprovechado de su poder mediático para favorecerse de negocios con el Estado. De hecho, en los aproximadamente 390 enlaces ciudadanos presentados se han desmentido alrededor de tres a cuatro mentiras cada sábado. Le dejo a usted que realice el cálculo respectivo para que me dé la razón al respecto.

En cuanto a sus propuestas, las considero muy oportunas tomando en cuenta las nuevas tendencias en el campo periodístico, gracias al aparecimiento de los medios alternativos, el rol protagónico que están jugando las redes sociales, el incremento del acceso a internet registrado en el Ecuador y la inversión en educación que ha realizado el Gobierno Nacional.

En este sentido, como usted afirma, “las redes sociales también están abiertas a la manipulación” y se han convertido en espacios que permiten difundir información falsa y tergiversada, así como ataques y calumnias desde el anonimato. El Gobierno Nacional rechaza este tipo de acciones infames y cobardes que no contribuyen a un ejercicio responsable de la libertad de expresión de la que todos gozamos. Ante estas circunstancias, la actual administración se ha caracterizado por la gran inversión que ha destinado a rubros como la educación básica, bachillerato y superior (el Ministerio de Educación recibe anualmente el 12% del presupuesto nacional, lo que representa cerca de 13 mil millones de dólares). Esta es la mejor forma de dotarle de herramientas a la población para que sea menos susceptible a la manipulación de la que usted habla.

En efecto, una sociedad que ha podido completar la instrucción formal está en capacidad de desarrollar un sentido crítico que le permita asumir una actitud reflexiva frente a la información que transmiten los medios de comunicación y así participar más activamente en el debate público a través de los medios alternativos. Esta es una de las aspiraciones del Gobierno de la Revolución Ciudadana y por las cuales trabaja incansablemente. Gracias a este esfuerzo, las audiencias pasivas han reaccionado, por lo cual, cada vez más ciudadanos se amparan en la Ley de Comunicación para presentar sus denuncias ya que sienten que sus derechos han sido vulnerados y pisoteados por la prensa mercantilista que solo busca réditos económicos a partir de su labor.

Para finalizar, a propósito del tema, es importante retomar las palabras de Ignacio Ramonet, en su libro La explosión del periodismo, que espero usted comparta: “La cómoda situación de los medios y de los periodistas, que detentan el monopolio de la información en la sociedad, toca a su fin. Una parte de los periodistas profesionales se consideraban a sí mismos como una élite con poder exclusivo para imponer el control de de los debates. Pecaban de orgullo creyendo que tendrían para siempre a sus pies un lectorado pasivo y cautivo. La época en lo que solo ellos podían escoger y publicar información ha concluido. La red les está despojando de su estatus de “curas seculares””.

Atentamente,

Fernando Alvarado Espinel
Secretario Nacional de Comunicación

Réplica a Diario Expreso

By | octubre 21, 2014

Señor
Galo Martínez Merchán
Director
Gráficos Nacionales S.A.
Diario Expreso

De mi consideración:

En respuesta al artículo de opinión titulado “Burocracia reprobada”, publicado en su medio de comunicación, el pasado 20 de octubre del año en curso, me permito realizar las siguientes aclaraciones.

Pese a que el Presidente Rafael Correa, desmintió a través de su cuenta de Twitter y del Enlace Ciudadano No. 395, la información tergiversada sobre la burocracia ecuatoriana, publicada en Diario Expreso, el pasado 12 de octubre, a través de la nota titulada “Burocracia: alto gasto, pero con baja calidad”, es necesario reiterar que el Estado central ecuatoriano está entre los más eficientes de la región.

El informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el que se basan ambas publicaciones, presenta los resultados de dos mediciones del Ecuador, en el año 2004 (que sirvió como línea base) y en el 2011 (que sirvió para verificar avances). Incluso en dicho informe se reconoce que “entre 2011 y mediados de 2014, es decir, con posterioridad al diagnóstico, Ecuador implementó importantes reformas que no están reflejadas en esta puntuación”.

Incluso, el BID señaló en una carta enviada a Diario Expreso que la nota publicada el pasado 12 de octubre, contiene varias omisiones e imprecisiones que se deben aclarar. No obstante, estas continúan. Por si no lo han leído, el estudio claramente señala:

“Ecuador avanzó seis puntos hasta comienzos de 2011 (de 15 a 21). Partió de una gran debilidad en el mérito, amplias inequidades salariales, conflictos internos y varias arbitrariedades. Desde 2008, el sistema se asentó sobre nuevas bases normativas (la nueva Constitución Nacional en 2008, el Plan Nacional del Buen vivir en 2009 y la Ley Orgánica de Servicio Público, LOSEP, en 2010). Desde entonces, el nuevo Viceministerio del Servicio Público (creado en 2009 y dependiente del Ministerio de Relaciones Internacionales) se abocó a reglamentar la nueva Ley y a implementar gradualmente las prioridades del servicio público: los concursos de méritos y oposición; el ordenamiento salarial y la rectoría del sistema”.

El “agresivo gasto público” como se señala en el artículo, es el monto que también se destina al pago de policías, maestros, médicos, entre otros funcionarios que brindan un servicio a la ciudadanía y cuyo trabajo es necesario para garantizar el acceso de los ecuatorianos a educación, salud, seguridad, etc. ¿Se debe, entonces, despojar a la ciudadanía de estos derechos para tener un gasto público acorde a los intereses de unos pocos que tienen acceso a servicios privados de educación, salud, entre otros?

Asimismo, en el referido artículo de opinión se omite de forma deliberada que el informe del BID destaca, además, el avance de la región en la profesionalización del servicio civil. En el caso ecuatoriano, en el capítulo 4 de la Ley Orgánica de Servicio Público (LOSEP), se garantiza una designación y selección transparente de servidores públicos. El artículo 65, de la mencionada ley, obliga a la realización de un concurso de merecimientos y oposición, para evaluar la idoneidad de los interesados al cargo. Bajo este precepto, todos los funcionarios públicos, compiten por puestos bajo parámetros de meritocracia, evitando la politización del servicio público y priorizando la profesionalización.

En virtud del derecho a la réplica contemplado en la Ley Orgánica de Comunicación, solicito la publicación de la presente misiva en su medio de comunicación.

Atentamente,

Dr. Fernando Alvarado Espinel
Secretario Nacional de Comunicación

Desmantelando mentiras y propuestas disparatadas

By | octubre 21, 2014

Las movilizaciones que tuvieron lugar el pasado 17 de septiembre en contra del Gobierno Nacional se han convertido en el leitmotiv para dar pie a críticas irracionales y a propuestas desatinadas, en las que los intereses y la voluntad de los ecuatorianos es lo que menos importa. Entre tanto disparate, Enrique Ayala Mora propone una “Nueva Constituyente”, en Diario El Comercio, el pasado 26 de septiembre.

Pese a su oficio de historiador, a Ayala Mora se le olvida que después de la extensa crisis política que vivió el Ecuador por más de diez años (1996-2006) y que dejó graves secuelas en la sociedad ecuatoriana, los ciudadanos optaron por una representación política ajena a la partidocracia.

El Gobierno de la Revolución Ciudadana encarnó esta demanda generalizada por un cambio radical, el cual se vio concretado con la adopción de la nueva Carta Magna a través de la Asamblea Nacional Constituyente, que se realizó en los años 2007 y 2008. Este proceso complejo pero altamente participativo, no puede ser objeto de un cuestionamiento, pues equivale a subestimar la voluntad de los ecuatorianos, quienes apoyan el respeto y la consolidación de los preceptos constitucionales, más no el retorno al caos del pasado.

Con respecto a las movilizaciones, cabe aclarar que estas son legítimas cuando en ellas convergen reivindicaciones comunes. Eso no sucedió en la movilización sindical dispersa y fragmentada, del 17 de septiembre, en la que se evidenciaron principalmente intereses sectorizados (trabajadores de telefónicas que reciben utilidades desproporcionadas e injustas para la sociedad; fondos de cesantía que manejan a discreción los fondos de los maestros con fondos públicos, MPD, Pachakutik). Por el contrario, a la Plaza Grande acudieron ciudadanos que sí apoyan el proyecto político actual y quienes, bajo un discurso unívoco, defendieron los logros de la Revolución Ciudadana, en particular, en el ámbito laboral. De esta manera, quedó demostrado que el pueblo ecuatoriano no solo ha respaldado diez veces al Gobierno Nacional en las urnas, sino que lo seguirá haciendo en las calles.

Ayala Mora, además, menciona sin reparos que “todos quieren protestar”, cuando se trata una vez más de los mismos de siempre que en el pasado no supieron defender los intereses de los ciudadanos y fueron cómplices o callaron ante la confiscación de los bienes y servicios públicos por parte de gobiernos neoliberales. Hoy, que sus cuotas de poder se han visto afectadas, se movilizan en nombre de toda la población. Craso error, pues los ecuatorianos que han visto mejorar su calidad de vida desde el año 2007, seguirán siendo mayoría y frenarán cualquier intento de restauración conservadora.

Los planteamientos más bien deberían estar enfocados en fortalecer las instituciones existentes y apoyar los proyectos gubernamentales que tienen como único objetivo buscar el beneficio de toda la ciudadanía. Es hora de desmantelar las mentiras y propuestas disparatadas e interesadas que difunden los políticos opositores en complicidad con la prensa mercantilista y carroñera, en los que se esconden intereses particulares. Otra cosa que olvida Ayala Mora es que la democracia ya no le pertenece ni a él ni a unos cuantos oligarcas que se dicen “socialistas”, sino a todo el pueblo ecuatoriano.

“La vaca se olvida cuando fue ternera”

By | octubre 21, 2014

Pese al tiempo transcurrido, esta es mi respuesta al artículo de la Concejala de Guayaquil, Susana González, por el Partido Social Cristiano (PSC) – Madera de Guerrero, publicado en el portal La República, el pasado 22 de septiembre del año en curso, titulado “El talante de Rafael Correa”. Al respecto, me permito puntualizar lo siguiente.

La escena no es nueva: políticos opositores manipulando la información sobre las lamentables secuelas que dejan la imprudencia e irresponsabilidad de personas que participaron en manifestaciones violentas en contra del Gobierno Nacional, para endilgarle improperios al Presidente Rafael Correa. Esto pese a que, como quedo demostrado, los estudiantes que participaron en las protestas del pasado 17 de septiembre fueron manipulados por personas infiltradas, los conocidos tirapiedras.

Todo responde a una estrategia de desestabilización. De esta manera, a través de la prensa mercantilista se triplican las cifras y se tergiversan los hechos con el propósito de victimizar a los agresores y argumentar que el Gobierno criminaliza la protesta social.

Para su conocimiento, como informó el Presidente Rafael Correa, los 53 detenidos son mayores de edad. El 30% de estos no son estudiantes de los Colegios Montúfar y Mejía. Además, los detenidos son juzgados en unidades de flagrancia, gracias a las reformas al sistema de justicia, que tanto usted como otros políticos opositores critican.

En este sentido, pedirle perdón al Primer Mandatario carece de todo sentido y razón. ¿Por qué? Simple. Porque el Presidente no tiene nada que ver en este asunto que respecta al orden público. El Jefe de Estado no es el agredido, a diferencia de los casos que usted menciona en el artículo, en los que, además de ofender la honra y dignidad del Presidente Rafael Correa, se lo culpó de crímenes de lesa humanidad.

En todo caso, como el Primer Mandatario manifestó, las disculpas deberían estar dirigidas a la ciudadanía, particularmente, a los más de 20 policías heridos (dos de ellos de gravedad) y sus familias –sobre los que usted no menciona nada al respecto–, quienes actuaron con el debido profesionalismo para contener estos actos violentos.

Asimismo, es importante aclarar que el hecho de solicitar las respectivas disculpas cuando nuestra honra es vilipendiada no refleja nuestro talante, como González afirma. Además, reitero el Jefe de Estado no ha pedido disculpas a ningún momento por este hecho. Al respecto, el Gobierno Nacional siempre se ha mostrado abierto al diálogo abierto y respetuoso, sin la necesidad de incurrir en actos violentos para escuchar las demandas de los diferentes sectores.

Aprovecharse del dolor y de las calamidades que están viviendo estas familias para imputar calificativos y críticas sin fundamentos en contra del Gobierno Nacional a través de los medios de comunicación, es igual de irresponsable que las prácticas politiqueras de líderes inescrupulosos que hacen lo que sea para desestabilizar la actual administración. Déjeme decirle que esto demuestra que usted es la que no posee un talante democrático y consecuente.

Es una pena que Susana Gonzáles, como concejal socialcristiana, hable del talante del Presidente Correa y se haya olvidado del famoso “ven para mearte…” del líder socialcristiano y actual alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot. Al parecer, la concejala también ha olvidado el descaro con el que León Febrés Cordero defendió a los banqueros, con su célebre frase “Yo no me ahuevo”.

Asimismo, la concejala se refiere a la “falta de independencia de la justicia” y omite hechos lamentables como los tanques antimotines que ordenó Febrés Cordero que rodeen la Corte Suprema de Justicia para impedir el ingreso de jueces. Por otro lado, González se jacta de la “solidaridad” de Jaime Nebot y se olvida de que encabezaba iniciativas como los escuadrones volantes que mataron a gente inocente, subestimando el respeto a los Derechos Humanos, y al parecer también olvida cómo la Policía Metropolitana de Guayaquil garroteaba a vendedores informales, personas inocentes que solo pretendían ganarse la vida de forma honrada.

Hay políticos opositores que olvidan por ignorancia y / o conveniencia las violaciones y atropellos que cometieron los representantes de sus partidos políticos. En cambio, acusan con total cinismo al Gobierno Nacional en base a mentiras y calumnias con el propósito de desestabilizarlo. Como reza el dicho popular, “la vaca se olvida cuando fue ternera”.

A propósito de Juan Montalvo, cuyas ideas González trae al presente para justificar algo con lo que él estaría completamente en desacuerdo, es necesario también recordar sus palabras sobre el ejercicio, muchas veces irresponsable, de quienes usan los medios de comunicación, para afectar la dignidad de otros sin fundamento: “Si en vez de estos papelones de hoy que se llaman periódicos; estas sábanas de Gargantúa llenas de manchas y costuras mal hechas, tuviésemos un hojita diaria de Addison o un ensayo de Miguel de Montaigne, menos cabezas se rompieran y menos honras se empañaran…”.