Acerca del autor

Tengo una linda familia. Una esposa que, como dice la canción de Pablo Milanés, “no es perfecta, mas se acerca a lo que yo, simplemente, soñé”. Tres hijos que son mi orgullo junto con mis seis hermosos nietos. Y dos fieles amigos de cuatro patas. Me gusta lo simple y aprecio muchísimo a la gente sencilla.

Me siento agradecido y honrado porque la vida me ha permitido vivir la histórica batalla que el pueblo ecuatoriano ha librado para cambiar definitivamente este bello país. Estoy agradecido con Rafael Correa, por invitarme y permitirme ser parte de su Gobierno. El único Gobierno que logró derrumbar las bases de la explotación, la injusticia y la desigualdad, el mismo Gobierno que sigue luchando por los más pobres, un Gobierno incomparable que será recordado por décadas.

Soy amante de la naturaleza y deportes de aventura. Disfruto mucho recorriendo Ecuador, la tierra más megadiversa del mundo. Apoyo mucho el turismo, dado que a través del mismo se enriquece el tejido social desde sus más humildes agentes de servicio, y se puede convertir en la principal fuente de riqueza del país de los cuatro mundos.

Respecto al archivo del proceso de Fundamedios

Algunos están especulando sobre la decisión de archivar el proceso de disolución iniciado a Fundamedios, y su especulación va desde el “miedo” (cambiando a una palabra respetuosa) a ejecutar el cierre, y la otra habernos dado cuenta de que fue una estrategia equivocada.

La verdad, ni lo uno ni lo otro; siempre me he manejado bajo la premisa de que una persona tiene que hacer lo que debe hacer. En este caso, estudié el informe levantado por la Subsecretaria de Información, Torffe María Quintero Touma, y el análisis jurídico de Paúl Mena Zapata, Coordinador General de Asesoría Jurídica de Secom, y con esos elementos tenía que tomar una decisión.

Debo reconocer que tengo un muy mal concepto de Fundamedios, creo que a todas luces traicionan los principios de lo que debe ser una ONG que busca la defensa de los DD.HH. y la libertad de prensa y expresión; estoy seguro de que hasta ahora su único afán ha sido la política del descrédito y la desestabilización. Además, no han mostrado ningún reparo para recibir fondos extranjeros, y mucho peor para utilizarlos, manejan negocios vinculados y otras perlas.

Sin embargo, y así se lo comenté al Defensor del Pueblo cuando me solicitó que se les brindara otra oportunidad, lo más fácil para resolver mí propio dilema era disolverlos, dado que existen las causales dentro del debido proceso, pero que su pedido me brindaba a mi también una oportunidad para probar que, a pesar de tener un concepto tan malo de Fundamedios, tenía la talla suficiente para otorgar una oportunidad, y que fueran ellos, para bien o para mal, los que demuestren qué tan comprometidos están con sus intereses, económicos y políticos, frente a los intereses de la sociedad en materia de derechos humanos.

Es claro que siempre van a especular, es claro que cualquier decisión que tome un administrador gustará a unos y molestará a otros, y siempre habrá un grupo que se aproveche de cualquiera de las dos, como en este caso. No olvidar la famosa frase: “palo porque bogas y palo porque no bogas”.

Publicaciones referentes al caso Fundamedios

 

 

Je suis Charlie

A aquellos que cuestionan mi solidaridad con las víctimas del atentado en contra de Charlie Hebdo:

Estoy fuera del país y con 13 horas de diferencia con el Ecuador; por lo tanto, se me ha hecho muy difícil interactuar con las personas -con nombre y apellido como María Rosa Pólit, Roberto Aguilar, Martín Pallares, entre otros- que hacen referencia a mi solidaridad ante los terribles asesinatos perpetrados en Francia contra los caricaturistas y otros miembros del semanario satírico Charlie Hebdo, en un acto de terrorismo y violencia sin nombre. Estas ejecuciones indignan sobremanera a cualquier ser humano. Hay quienes en las redes señalaron como hipocresía, incoherencia y “caretucada” de mi parte, incluso, el hecho de usar el avatar de un dibujo con un lápiz tapando a un fusil.

Je Suis Charlie

Otros manifestaron que cómo era posible que exprese mi repudio al asesinato de los caricaturistas Bernard Verlhac ‘Tignous’ (director de Charlie Hebdo), Stéphane Charbonnier ‘Charb’, Georges Wolinski y Jean Cabut, cuando había replicado duramente a Roque y en otras ocasiones a Bonil. Para todas estas personas, con el respeto que se merecen y en la medida que me hayan tratado con ese mismo respeto, hago un simple razonamiento y algunas preguntas:¿Qué tiene que ver la caricatura realizada por alguien con el hecho de que asesinen a ese alguien que se dedicaba a hacer caricaturas? Es decir, rechacé la violencia, el asesinato, la manera cruel, cobarde y despiadada de los asesinatos cometidos contra seres humanos pacíficos, desarmados, emboscados y mil cosas más. Para ser honesto, ni siquiera razoné en si las caricaturas de Charlie Hebdo eran polémicas o no, si estas afectaban a alguna religión o a la moral individual de alguien o de determinados grupos. Simplemente, no lo hice porque eso no tiene ninguna relevancia para indignarse y rechazar algo así y solidarizarme con la gente de la revista y con el pueblo francés.

¿Qué tienen que ver los procesos contra Bonil o la réplica a Roque con los asesinatos? ¿Qué tienen que ver la Supercom, la SECOM, la supuesta “persecución” de Fernando Alvarado a los medios “libres e independientes”, con el terrorismo en Francia?, ¿qué tienen que ver las “libertades” de expresión y opinión que este gobierno “dictatorial” afecta?, y ¿qué tiene que ver el “abuso” de la Ley de Comunicación con ametrallar a seres humanos?

Por favor, está bien que Bonil y Roque sean caricaturistas, pero el hecho de pedir rectificaciones ante ciertas publicaciones realizadas por ellos -en uso legítimo de facultades, como la réplica mediante una carta, o la Ley de Comunicación-, no tiene nada que ver con mi solidaridad, rechazo e indignación frente a lo sucedido al semanario Charlie Hebdo. ¿A quién se le puede ocurrir que como envié una carta replicando la caricatura de Roque, la semana pasada, entonces estoy de acuerdo con que se asesinen caricaturistas y por lo tanto -mínimo- debo quedarme callado? ¿A quién se le ocurre pensar que usar un avatar que diga “Je suis Charlie” es una reacción hipócrita o una afrenta, por decir lo menos? ¿A quién se le puede ocurrir que si alguien comete un acto de violencia contra Bonil o Roque, no puedo extender mi mano para solidarizarme con alguno de ellos y además rechazar cualquier tipo de violencia?

Con muy mala fe, han mezclado cosas fundamentales, defensa de la vida humana con la casuística doméstica. Los casos de Bonil, Roque, etc., son otra cosa, otro debate. A pesar de su oposición u odio al Gobierno Nacional y a sus miembros, no es posible que mis detractores desvíen el tema y se pongan a revisar u opinar si las caricaturas eran sobre la infidelidad de un presidente o si eran pornográficas. Seamos más humanos, aquí se trata de indignarnos frente al fundamentalismo, la violencia, el terrorismo, venga de donde venga y esté dirigido a quien sea.

El Espíritu Santo Francois

Espero haber explicado y aclarado en algo tanta confusión que, a veces, por rechazo al gobierno y a mis funciones (en este caso), se pierde la visión del bosque y nos quedamos entrampados debatiendo sobre el árbol.

Mantendré mi derecho a expresarme a favor o en contra de lo que crea y sienta, teniendo claro que a algunos no les puede gustar. Finalizo, reiterando mi solidaridad total con las víctimas del atentado y anhelo que este tristísimo acto no se repita nunca, en ninguna latitud, que se castigue a los culpables y que les caiga todo el peso de la Ley.

Desmantelando mentiras y propuestas disparatadas

Las movilizaciones que tuvieron lugar el pasado 17 de septiembre en contra del Gobierno Nacional se han convertido en el leitmotiv para dar pie a críticas irracionales y a propuestas desatinadas, en las que los intereses y la voluntad de los ecuatorianos es lo que menos importa. Entre tanto disparate, Enrique Ayala Mora propone una “Nueva Constituyente”, en Diario El Comercio, el pasado 26 de septiembre.

Pese a su oficio de historiador, a Ayala Mora se le olvida que después de la extensa crisis política que vivió el Ecuador por más de diez años (1996-2006) y que dejó graves secuelas en la sociedad ecuatoriana, los ciudadanos optaron por una representación política ajena a la partidocracia.

El Gobierno de la Revolución Ciudadana encarnó esta demanda generalizada por un cambio radical, el cual se vio concretado con la adopción de la nueva Carta Magna a través de la Asamblea Nacional Constituyente, que se realizó en los años 2007 y 2008. Este proceso complejo pero altamente participativo, no puede ser objeto de un cuestionamiento, pues equivale a subestimar la voluntad de los ecuatorianos, quienes apoyan el respeto y la consolidación de los preceptos constitucionales, más no el retorno al caos del pasado.

Con respecto a las movilizaciones, cabe aclarar que estas son legítimas cuando en ellas convergen reivindicaciones comunes. Eso no sucedió en la movilización sindical dispersa y fragmentada, del 17 de septiembre, en la que se evidenciaron principalmente intereses sectorizados (trabajadores de telefónicas que reciben utilidades desproporcionadas e injustas para la sociedad; fondos de cesantía que manejan a discreción los fondos de los maestros con fondos públicos, MPD, Pachakutik). Por el contrario, a la Plaza Grande acudieron ciudadanos que sí apoyan el proyecto político actual y quienes, bajo un discurso unívoco, defendieron los logros de la Revolución Ciudadana, en particular, en el ámbito laboral. De esta manera, quedó demostrado que el pueblo ecuatoriano no solo ha respaldado diez veces al Gobierno Nacional en las urnas, sino que lo seguirá haciendo en las calles.

Ayala Mora, además, menciona sin reparos que “todos quieren protestar”, cuando se trata una vez más de los mismos de siempre que en el pasado no supieron defender los intereses de los ciudadanos y fueron cómplices o callaron ante la confiscación de los bienes y servicios públicos por parte de gobiernos neoliberales. Hoy, que sus cuotas de poder se han visto afectadas, se movilizan en nombre de toda la población. Craso error, pues los ecuatorianos que han visto mejorar su calidad de vida desde el año 2007, seguirán siendo mayoría y frenarán cualquier intento de restauración conservadora.

Los planteamientos más bien deberían estar enfocados en fortalecer las instituciones existentes y apoyar los proyectos gubernamentales que tienen como único objetivo buscar el beneficio de toda la ciudadanía. Es hora de desmantelar las mentiras y propuestas disparatadas e interesadas que difunden los políticos opositores en complicidad con la prensa mercantilista y carroñera, en los que se esconden intereses particulares. Otra cosa que olvida Ayala Mora es que la democracia ya no le pertenece ni a él ni a unos cuantos oligarcas que se dicen “socialistas”, sino a todo el pueblo ecuatoriano.

“La vaca se olvida cuando fue ternera”

Pese al tiempo transcurrido, esta es mi respuesta al artículo de la Concejala de Guayaquil, Susana González, por el Partido Social Cristiano (PSC) – Madera de Guerrero, publicado en el portal La República, el pasado 22 de septiembre del año en curso, titulado “El talante de Rafael Correa”. Al respecto, me permito puntualizar lo siguiente.

La escena no es nueva: políticos opositores manipulando la información sobre las lamentables secuelas que dejan la imprudencia e irresponsabilidad de personas que participaron en manifestaciones violentas en contra del Gobierno Nacional, para endilgarle improperios al Presidente Rafael Correa. Esto pese a que, como quedo demostrado, los estudiantes que participaron en las protestas del pasado 17 de septiembre fueron manipulados por personas infiltradas, los conocidos tirapiedras.

Todo responde a una estrategia de desestabilización. De esta manera, a través de la prensa mercantilista se triplican las cifras y se tergiversan los hechos con el propósito de victimizar a los agresores y argumentar que el Gobierno criminaliza la protesta social.

Para su conocimiento, como informó el Presidente Rafael Correa, los 53 detenidos son mayores de edad. El 30% de estos no son estudiantes de los Colegios Montúfar y Mejía. Además, los detenidos son juzgados en unidades de flagrancia, gracias a las reformas al sistema de justicia, que tanto usted como otros políticos opositores critican.

En este sentido, pedirle perdón al Primer Mandatario carece de todo sentido y razón. ¿Por qué? Simple. Porque el Presidente no tiene nada que ver en este asunto que respecta al orden público. El Jefe de Estado no es el agredido, a diferencia de los casos que usted menciona en el artículo, en los que, además de ofender la honra y dignidad del Presidente Rafael Correa, se lo culpó de crímenes de lesa humanidad.

En todo caso, como el Primer Mandatario manifestó, las disculpas deberían estar dirigidas a la ciudadanía, particularmente, a los más de 20 policías heridos (dos de ellos de gravedad) y sus familias –sobre los que usted no menciona nada al respecto–, quienes actuaron con el debido profesionalismo para contener estos actos violentos.

Asimismo, es importante aclarar que el hecho de solicitar las respectivas disculpas cuando nuestra honra es vilipendiada no refleja nuestro talante, como González afirma. Además, reitero el Jefe de Estado no ha pedido disculpas a ningún momento por este hecho. Al respecto, el Gobierno Nacional siempre se ha mostrado abierto al diálogo abierto y respetuoso, sin la necesidad de incurrir en actos violentos para escuchar las demandas de los diferentes sectores.

Aprovecharse del dolor y de las calamidades que están viviendo estas familias para imputar calificativos y críticas sin fundamentos en contra del Gobierno Nacional a través de los medios de comunicación, es igual de irresponsable que las prácticas politiqueras de líderes inescrupulosos que hacen lo que sea para desestabilizar la actual administración. Déjeme decirle que esto demuestra que usted es la que no posee un talante democrático y consecuente.

Es una pena que Susana Gonzáles, como concejal socialcristiana, hable del talante del Presidente Correa y se haya olvidado del famoso “ven para mearte…” del líder socialcristiano y actual alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot. Al parecer, la concejala también ha olvidado el descaro con el que León Febrés Cordero defendió a los banqueros, con su célebre frase “Yo no me ahuevo”.

Asimismo, la concejala se refiere a la “falta de independencia de la justicia” y omite hechos lamentables como los tanques antimotines que ordenó Febrés Cordero que rodeen la Corte Suprema de Justicia para impedir el ingreso de jueces. Por otro lado, González se jacta de la “solidaridad” de Jaime Nebot y se olvida de que encabezaba iniciativas como los escuadrones volantes que mataron a gente inocente, subestimando el respeto a los Derechos Humanos, y al parecer también olvida cómo la Policía Metropolitana de Guayaquil garroteaba a vendedores informales, personas inocentes que solo pretendían ganarse la vida de forma honrada.

Hay políticos opositores que olvidan por ignorancia y / o conveniencia las violaciones y atropellos que cometieron los representantes de sus partidos políticos. En cambio, acusan con total cinismo al Gobierno Nacional en base a mentiras y calumnias con el propósito de desestabilizarlo. Como reza el dicho popular, “la vaca se olvida cuando fue ternera”.

A propósito de Juan Montalvo, cuyas ideas González trae al presente para justificar algo con lo que él estaría completamente en desacuerdo, es necesario también recordar sus palabras sobre el ejercicio, muchas veces irresponsable, de quienes usan los medios de comunicación, para afectar la dignidad de otros sin fundamento: “Si en vez de estos papelones de hoy que se llaman periódicos; estas sábanas de Gargantúa llenas de manchas y costuras mal hechas, tuviésemos un hojita diaria de Addison o un ensayo de Miguel de Montaigne, menos cabezas se rompieran y menos honras se empañaran…”.