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Desmantelando mentiras y propuestas disparatadas

Las movilizaciones que tuvieron lugar el pasado 17 de septiembre en contra del Gobierno Nacional se han convertido en el leitmotiv para dar pie a críticas irracionales y a propuestas desatinadas, en las que los intereses y la voluntad de los ecuatorianos es lo que menos importa. Entre tanto disparate, Enrique Ayala Mora propone una “Nueva Constituyente”, en Diario El Comercio, el pasado 26 de septiembre.

Pese a su oficio de historiador, a Ayala Mora se le olvida que después de la extensa crisis política que vivió el Ecuador por más de diez años (1996-2006) y que dejó graves secuelas en la sociedad ecuatoriana, los ciudadanos optaron por una representación política ajena a la partidocracia.

El Gobierno de la Revolución Ciudadana encarnó esta demanda generalizada por un cambio radical, el cual se vio concretado con la adopción de la nueva Carta Magna a través de la Asamblea Nacional Constituyente, que se realizó en los años 2007 y 2008. Este proceso complejo pero altamente participativo, no puede ser objeto de un cuestionamiento, pues equivale a subestimar la voluntad de los ecuatorianos, quienes apoyan el respeto y la consolidación de los preceptos constitucionales, más no el retorno al caos del pasado.

Con respecto a las movilizaciones, cabe aclarar que estas son legítimas cuando en ellas convergen reivindicaciones comunes. Eso no sucedió en la movilización sindical dispersa y fragmentada, del 17 de septiembre, en la que se evidenciaron principalmente intereses sectorizados (trabajadores de telefónicas que reciben utilidades desproporcionadas e injustas para la sociedad; fondos de cesantía que manejan a discreción los fondos de los maestros con fondos públicos, MPD, Pachakutik). Por el contrario, a la Plaza Grande acudieron ciudadanos que sí apoyan el proyecto político actual y quienes, bajo un discurso unívoco, defendieron los logros de la Revolución Ciudadana, en particular, en el ámbito laboral. De esta manera, quedó demostrado que el pueblo ecuatoriano no solo ha respaldado diez veces al Gobierno Nacional en las urnas, sino que lo seguirá haciendo en las calles.

Ayala Mora, además, menciona sin reparos que “todos quieren protestar”, cuando se trata una vez más de los mismos de siempre que en el pasado no supieron defender los intereses de los ciudadanos y fueron cómplices o callaron ante la confiscación de los bienes y servicios públicos por parte de gobiernos neoliberales. Hoy, que sus cuotas de poder se han visto afectadas, se movilizan en nombre de toda la población. Craso error, pues los ecuatorianos que han visto mejorar su calidad de vida desde el año 2007, seguirán siendo mayoría y frenarán cualquier intento de restauración conservadora.

Los planteamientos más bien deberían estar enfocados en fortalecer las instituciones existentes y apoyar los proyectos gubernamentales que tienen como único objetivo buscar el beneficio de toda la ciudadanía. Es hora de desmantelar las mentiras y propuestas disparatadas e interesadas que difunden los políticos opositores en complicidad con la prensa mercantilista y carroñera, en los que se esconden intereses particulares. Otra cosa que olvida Ayala Mora es que la democracia ya no le pertenece ni a él ni a unos cuantos oligarcas que se dicen “socialistas”, sino a todo el pueblo ecuatoriano.