¿Cuánto cuesta el Enlace Ciudadano?

La sonrisa de un ecuatoriano, en el Enlace Ciudadano, no tiene precio.

Para todos los que están preocupados por el “costo económico” de la producción del Enlace Ciudadano, les puedo contestar primero técnicamente e intentaré hacerlo de manera resumida.

En realidad, y aunque no lo crean, no tiene un costo adicional para el Estado. Existe un equipo de cada una de las instituciones que interviene, dentro del cual hay personas que se dedican a muchas cosas a más del Enlace. Por ejemplo, los Subsecretarios, periodistas y camarógrafos de la Secretaría y yo, hagamos o no hagamos el Enlace, cobramos lo mismo en nuestros sueldos, de igual forma ocurre con el presupuesto de Ecuador TV y su personal.

No tenemos gente que se dedique exclusivamente a producir el Enlace. Los editores de TV, audio y video, son los mismos que realizan documentales, cadenas nacionales, registran y editan imágenes que proporcionamos a los medios privados o públicos cuando no pueden estar en algún sitio; el equipo que clasifica y busca la información que expone el Presidente es el mismo que realiza ese trabajo para tantas otras acciones en la toma de decisiones del Gobernante; el sonido y las pantallas son las que se utiliza en todos los actos oficiales y en los gabinetes itinerantes; las carpas, sillas, y demás, son proporcionadas por el municipio de cada localidad que visitamos. En pocas palabras, podríamos hacer mucho menos y descansar mucho más con el mismo sueldo, pero ese no es nuestro estilo.

Vamos a lo conceptual y hasta ideológico.

Mi familia (y la de mis compañeros) sería mucho más feliz si no trabajáramos los sábados, pero también es solidaria y comprometida con nuestra responsabilidad histórica. Si algunos de los que han escrito estos twits leyeran las cartas de la gente que pide la visita del Presidente, que lo esperan como si fuese una fiesta para que se realice el Enlace en su parroquia, comprenderían lo que les estoy diciendo. Si sintieran ese calor humano, ese abrazo, ese apretón de manos, esa sonrisa, el sentirse parte del Ecuador, sentirse importante, tomado en cuenta, entenderían a qué me refiero cuando digo que no tiene costo… en realidad, no tiene precio. Sólo una visión egoísta, con alma de caja fuerte y corazón de calculadora, puede cuestionar el “costo”; ¿Quizás la gasolina? ¿Talvez el consumo de llantas? ¿O que se consuma más en almuerzos u hoteles de un pequeño poblado? o ¿Talvez un poco más de energía eléctrica? Esa sería la visión de un estómago lleno mientras dura el proceso de la digestión, con un pobre sentido de solidaridad, dedicado totalmente a consentirse.

Twitteros del presupuesto: Todavía no hemos cuantificado cuántos medios de comunicación realmente (por favor no los insulten diciendo que lo hacen por publicidad) se unen al Enlace Ciudadano y dedican el costo de su tiempo al aire a este (como dice el Presidente) deber sagrado de informar. Aunque a unos pocos no les guste, a la mayoría sí. Lo cierto es que cada día, más y más gente lo ve y lo escucha, y así, el chofer de un bus, el chofer de un camión, el taxista (esos que para algunos no tienen derecho) también pueden escuchar y analizar hacia dónde va su país, mientras cruzan de San Vicente a Bahía en un santiamén o transitan por la Ruta del Austro, o la Troncal Amazónica, también los pescadores que recorren la Ruta del Sol.

Por esto y por mucho más me encanta este proyecto (con todo respeto se los digo); y, a pesar de sus infundados pero no menos importantes puntos de vista, me he detenido un momento en la tarde de un sábado familiar, mientras mi hermosa y adorada esposa está en la peluquería para ir bien presentados al matrimonio de un querido amigo que me ha dado el honor de ser yo quien lo case, y con el fondo de una canción de Phil Collins, para dedicarles estos minutos, con mucho cariño.

Suerte y un gran abrazo, y gracias también, por hacerme pensar una vez más en quién soy y permitirme recordar por qué estoy aquí.